martes, 21 de julio de 2015

LA GENEROSA COMICIDAD DE NINÍ

Entrevista a Magalí Meliá, intérprete del travieso y chirriante humor negro de “Y… se nos fue redepente”, obra de Niní Marshall que se ofrece en la Sala Teatro Abierto del Teatro del Pueblo. 


Magalí Meliá

Recrear la tensión vital, el color y la complejidad rítmica de Y… se nos fue redepente, de Niní Marshall  (1903-1996), exige ductilidad y precisión, y hacer “ver” al espectador aquello que se relata. En la puesta interpretada por Magalí Meliá en el Teatro del Pueblo, dirigida por Ariel Leyra, no faltan estas prioridades. Tampoco la sorpresa en la sucesión de personajes que se arriman al velorio del zapatero Don Pascual, popular en un barrio de nativos e inmigrantes que se conocen de años. La acción, centrada en el velatorio, lugar que para los comedidos supone atravesar una función social de fingimientos, se transforma en tertulia sólo con la aparición de cada personaje. La viuda Electra, ausente en escena, es imaginada a través de los interrogantes que formulan y se responden a sí mismos los visitantes, que en conjunto  conforman la unidad de un mundo narrativo de estilo vivo y directo.  Las incisivas observaciones de la admirada Niní (nombre artístico de María Esther Traverso) capturaron a Meliá, intérprete en puestas de teatro y en cortometrajes, como El caso Q, de Güido Simonetti, con estudios de mimo y acrobacia y formación actoral en Londres. De ahí el deseo de investigar, junto a Leyra, sobre la actriz y humorista, creadora de los textos que interpretaba.  El audio de Y… se nos fue redepente,  espectáculo estrenado por Niní en 1973; la autobiografía Mis memorias, publicada en 1985; las películas y entrevistas, los archivos y programas de radio fueron, entre otros materiales, la base de la puesta que se viene ofreciendo los domingos a las 20.30, en el  teatro de Roque Sáenz Peña 943.   

Meliá y Leyra, compañeros en las clases del maestro Agustín Alezzo, habían trabajado con ahínco en el taller. Prepararon el monólogo de Catita,  y Meliá intensificó sus estudios de canto y entrenamiento vocal con Florencia García Casabal. Quedaba pendiente obtener los derechos para representar la obra, hasta que  –cuenta Meliá- “tuve oportunidad de conocer a Angelita Edelmann de Abregó, hija de Niní, en un homenaje realizado en  el Teatro Nacional Cervantes. Le escribí una carta, y la esperé en la entrada. La recibió, y al día siguiente me llamó por teléfono, invitándome a su casa. Fuimos con Leyra y actué parte del monólogo de Catita y de Jovita. Ella y su marido aprobaron nuestro proyecto, y Angelita ofreció asesorarnos.”

--Los modismos utilizados por los personajes, todos diferentes, revelan formas de pensar y  enfrentarse a la vida. En este sentido, ¿qué personajes resultaron más complejos?

--Todos requerían asesoramiento, pero entre los más complejos está Cándida, la gallega; Doña Pola, por el acento;  y la Niña Jovita, acompañada por su loro Romeo. Las voces que se escuchan en off en los intervalos (minutos apenas para  transformar clima y vestuario), como las de Mingo y Nicola, hermanos de Catita (Catalina Pizzafrola), debían escucharse bien diferenciadas.  También la composición de Mónica, personaje con aires de aristócrata y varios apellidos, exige un tono especial.  Trabajé mucho la voz con mi profesora de canto para no lastimarme en los cambios. Los ensayos comenzaron en diciembre pasado, y Angelita quedó contenta.  El orden en que aparecen los personajes es el mismo del original de Niní, y aclaro que mi trabajo no es imitación, porque no soy imitadora. La intención es  interpretar el texto de Niní, tomando la esencia de los personajes.

--Que son, en mayoría, inmigrantes, algunos fuertes y otros vulnerables pero todos buscando mejorar su vida. Cándida, por ejemplo.

--Niní  tomó este personaje de Francisca,  la mucama de su casa. La imitaba desde pequeña.  Se cuenta que Niní, trabajando en la radio, recorría los pasillos imitándola. Fue muy doloroso para ella cuando Francisca regresó a su pueblito español. Niní tenía gran capacidad de observación y análisis, y destacaba características que no se han perdido, como algunos modismos y errores gramaticales.  

-- Que se transforman en coloridas expresiones, como, en otro plano, la marcada diferencia entre una y otra vestimenta. 

--Esa es obra de Carlos Di Pasquo (arquitecto,  vestuarista y escenógrafo). Él dice que “las cosas te encuentran cuando uno sale a buscar”, y nosotros salimos a buscar vestidos y objetos hasta encontrar lo que creíamos se ajustaba a cada personaje. Para Doña Caterina, abuela de Catita,  conseguimos un traje verde de lana. Doña Pola (la anciana judía, dueña de la tienda “Los 3 hemisferios”) lleva un vestido y un gorro de mis abuelas y el saco es de la mamá de mi novio. La Niña Jovita usa un vestido azul de mi tía abuela. Hago teatro desde los 16 años y guardo algunas ropas, porque todo sirve en el teatro. 

--Como sirve descubrir el disparate en la realidad,  o atreverse a relacionar “la metafísica del despertar” con un embutido,  como la supuesta reencarnación del cerdo.

--Esa humorada es de Catita. Ella pregunta a la viuda Electra: ¿Usted no cree en la reencarnación? Yo, sí, porque conozco un caso: el caso de un chancho que reencarnó en chorizo.  Una afirmación tan inocente como graciosa. Catita nace de ver a las muchachas que esperaban ansiosas la salida de Juan Carlos Thorry, cuando Niní trabajaba en la radio junto a este actor. Lo cuenta en Mis memorias y lo recuerda en algunas entrevistas.

--Una curiosidad, ¿quién es el fallecido Don Pascual que en el velorio sonríe desde un cuadro?

--Sabíamos que era difícil conseguir el retrato de un señor de esa época que sonriera. Se me ocurrió escanear la foto de uno de mis bisabuelos, donde se lo ve con un traje muy formal, muy italiano, y pedí a la diseñadora que le dibujara una sonrisa. Otro detalle era la corona de flores.  Di Pasquo necesitaba colocarle una leyenda, y me preguntó de dónde era mi bisabuelo. Por eso, la banda que cruza la corona  lleva impreso el nombre del pequeño pueblo de Calabria donde nació mi bisabuelo.  


FICHA 

Y… se nos fue redepente, de Niní Marshall. Única intérprete:  Magalí Meliá. Diseño de vestuario y escenografía: Carlos Di Pasquo. Diseño de iluminación: Fernando Díaz. Sonido: Sergio Bianchi e Ignacio Fernández Flaminio. Asesoramiento: Angelita Edelmann de Abregó. Asistencia de dirección: Sofía Vilaro y Manuela Quesada. Entrenamiento vocal: Florencia García Casabal.  Producción general: Magalí Meliá. Dirección: Ariel Leyra. Lugar: Sala Teatro Abierto del Teatro del Pueblo, Av. Roque Sáenz Peña 943. Tel. 4326-3606.