martes, 10 de marzo de 2020

CREAR PARA VIVIR. Sombras sobre vidrio esmerilado.


La sensibilidad y pasión del único personaje en escena, una poeta en situación de crear, refuerza la relación con el público en tanto se convierte en un hito cultural donde la palabra cobra sentido pleno. Protagonizada, dirigida y en versión de Irina Alonso, Sombras sobre vidrio esmerilado parte de un relato incluido en Unidad de Lugar, de 1966, creación del fallecido escritor, poeta, ensayista y profesor Juan José Saer (Santa Fe, 28 de junio de 1937 - París, 11 de junio de 2005). Un decir que alterna con silencios y repeticiones de la frase que da título a la obra. ¿Qué revelan esas sombras que acicatean la creación de aquello que será un poema? El pecho mutilado de la poeta la inclina a la soledad, al no compartido rescate de un tiempo vivido y al recuerdo de quienes le han dejado palabras no siempre bellas. Aun así, el rescate se produce, porque esa transformación del cuerpo y los secretos mejor guardados no inhiben el placer de recrear aquello que siente y fabula.

Entre los afinados matices de la voz y la delicadeza de Alonso en su desplazamiento escénico, la poeta que compone logra acercar fragmentos de vivencias interiores y exteriores como si fueran reflejo una de la otra. Un ir y venir de sentimientos que reaparecen en tiempos de zozobra y pérdidas. De ahí la “irrealidad deliberada” que circula por esta puesta o estrategia de la mente para que la fragilidad del cuerpo no anule otras capacidades.                       

Esta versión de Alonso tiene historia y ha sido presentada en diferentes espacios. Se recuerda su actuación de 2010 en Casa de la Lectura (Lavalleja 924), entonces conducida por Andrea Chacón Álvarez. En la puesta que se viene presentando en el Celcit hasta el 28 de marzo inclusive, la realidad de un presente en soledad es vulnerada por la figura de ese cuñado al que la poeta espía a través del vidrio esmerilado de un baño de la casa que comparte con su hermana. Deseo, frustración, fantasmagoría, todo cabe en el devenir de un pensamiento que zigzaguea entre ocultamientos y revelaciones. Lo esencial en ella es poetizar, forzando la realidad y desafiando con humor lo incierto. Si vivir nunca es fácil y el humor es refugio, vale recordar aquello que Saer, creador de tantos y admirados textos, dejó a sus lectores: “Cada uno crea/de las astillas que recibe/ la lengua a su manera/con las reglas de su pasión/y de eso, ni Immanuel Kant estaba exento”. (El arte de narrar, edición 1988 de la Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe)

Sombras sobre vidrio esmerilado
De Juan José Saer

Adaptación, puesta en escena e interpretación: Irina Alonso
Diseño de vestuario: Daniela Torta
Diseño de iluminación: Eduardo Spíndola
Asistente: Alexis Fleita
Funciones: Suspendidas por coronavirus hasta nuevo aviso.  
Lugar: Teatro Celcit, Moreno 431,  CABA.  
Duración: 50 minutos.

jueves, 6 de febrero de 2020

VARIACIONES SOBRE CHÉJOV. Olga/Masha/Irina de José Sanchís Sinisterra


Acaso la “verdadera vida” sea regresar a Moscú donde se criaron. Ha muerto el padre y la casona rural se les antoja un abismo, pero han pasado años y ya no son las muchachas que fueron, las que deseaban amar y ser amadas. En Olga/Masha/Irina. Variaciones sobre Chéjov, el dramaturgo, director, maestro y fundador de teatros valenciano José Sanchís Sinisterra, las recupera en el después. De este autor se recuerda, entre otras valiosas obras escenificadas en Buenos Aires, Terror y miseria en el Primer Franquismo (Celcit) y El cerco de Leningrado (Andamio 90). En su versión,   las protagonistas del título juegan por momentos a ser jóvenes, y en ese desplazamiento hacia el tiempo ido fabulan una vida activa y libre, atrapan risueñas situaciones del pasado y se incentivan rescatando anteriores y nuevos sueños. Sus nombres y sus vidas conforman el núcleo de Las Tres Hermanas, obra estrenada originalmente en 1901 en el Teatro de Arte de Moscú. Su creador, Anton Chéjov, nacido en 1860 en Taganrog, Rusia, y fallecido en 1904 en Badweiler-Alemania enfermo de tuberculosis, fue médico rural comprometido con la salud y educación de los campesinos, implacable ante la injusticia, creador tenaz y de generosos gestos. Supo renunciar a su lugar en la Academia de Bellas Artes de Moscú en protesta por la exclusión del escritor y político ruso Máximo Gorki (1868-1936), autor de un bello texto tras la muerte de su amigo y maestro literario. Un Chéjov volcado al humor, sobre todo en sus cuentos, y un ser atento a las cicatrices que dejan los años perdidos. Señales que en algunas de sus obras enlaza con los misteriosos sonidos de la naturaleza, como en El jardín de los cerezos.

Con dirección de Alejandro Giles, también actor y maestro de teatro, la obra viene ofreciéndose en El Camarín de las Musas (Mario Bravo 960, CABA) con un elenco de importante trayectoria. Participan las actrices Livia Fernán, en el rol de Masha, Emma Rivera (Olga) y Ana María Castel (Irina). Ellas son las que aciertan en este “juego teatral” que inician a modo de planteo sobre qué hacer, para luego apropiarse con soltura de sus personajes. Individualidades convencidas de que las ilusiones tienen poca cabida en el espacio rural que habitan. Es así que, en el intento por estimular el presente y la memoria, descubren que no les han crecido alas o no intentaron alzar vuelo. A pesar de ello escapan de la queja, intentan hallar secuencias felices y logran entablar un diálogo ocurrente e irónico.

Las fantasías en relación a lo propio y a los personajes recordados por las hermanas adquieren especial significado en los años que preceden al fin del zarismo, no inmediato entonces, pero en ciernes, como lo demostrará la historia: los levantamientos contra el zarismo de febrero de 1917 y la toma del poder bolchevique en octubre de ese año. Tiempo revuelto no señalado en la obra como sí lo es el pasaje al presente de temas y reflexiones siempre vigentes dichas a los espectadores con especial énfasis por las actrices: “por qué (o tal vez para qué) vivimos” y “por qué sufrimos”.



Olga/Masha/Irina
Variaciones sobre Chéjov
de José, Sanchís Sinisterra

Intérpretes: Ana María Castel, Livia Fernán y Emma Rivera.
Dirección: Alejandro Giles
Asistencia de dirección: Damián Guzmán, Edgardo Fernández
Fotografía: Martín Siccardi
Diseño especial, estético e iluminación: Alejandro Giles
Prensa: Silvina Pizarro.
Teatro: El Camarín de las Musas, Mario Bravo 960 CABA
Funciones: Domingos a las 20

Reservas: 48620655